Robótica

Un robot que predice tus movimientos


Si los robots van a llegar a dominar el mundo, al menos podrían tener el detalle de no chocarse con nosotros mientras tanto. Pero no resulta tan fácil como podría parecer, especialmente cuando un robot intenta abrirse paso por un abarrotado espacio como un centro comercial, hospital o transitada calle urbana.

Afortunadamente, unos investigadores han desarrollado un algoritmo que podría dotarles de la capacidad de maniobrar hábilmente dentro de espacios repletos de impredecibles humanos.

Los robots están abandonando gradualmente los espacios controlados como laboratorios y fábricas para adentrarse cada vez más en entornos en los que inevitablemente se encontrarán con seres humanos (ver Los ‘robotrabajadores’ no deben parecer más listos que sus compañeros humanos). Nosotros navegamos los espacios caóticos al «leer» los movimientos de los demás y planificar nuestras trayectorias en consecuencia. Los robots tienden a limitarse a avanzar a lo bruto, para frenarse en seco cuando alguien se cruza en su camino.

«El reto consiste en cómo programar estos dispositivos para que respeten las convenciones sociales de los humanos», explica el investigador de la Universidad de Stanford (EEUU), Silvio Savarese. Junto a su equipo, ha desarrollado un algoritmo de visión de máquinas que predice el movimiento de las personas dentro de un concurrido espacio. Entrenaron una red neuronal profunda con el uso de varios conjuntos de datos públicos de vídeos de gente desplazándose dentro de zonas bullicuiosas. Y encontraron que su software rinde mejor a la hora de predecir los movimientos de la gente que los enfoques actuales de varios de esos conjuntos de datos.

El equipo de Savarese está probando su algoritmo con un robot llamado JackRabbot desarrollado en la Universidad de Stanford. El robot de dos ruedas, que está equipado con cámaras, sensores y GPS, explorará abarrotados espacios interiores y al aire libre para probar el enfoque en situaciones reales.

De momento, el ejemplo más notable de robots que interactúan directamente con miembros del público general es el de los vehículos autónomos de Google. La empresa ha reconocido que sus coches, mientras que son principalmente seguros, han contribuido indirectamente a algunos accidentes por su falta de entendimiento de las normas sociales en carretera (ver Google culpa al conductor distraído de los accidentes con sus coches autónomos). A medida que los robots empiecen a proliferar en entornos como tiendas y oficinas, estos torpes encontronazos podrían volverse más comunes.

«El primer problema consiste en entender las reglas sobre todo no escritas que sigue la gente», explica Savarese. «¿Cómo se comporta la gente en las grandes aglomeraciones? ¿Cómo se comportan las personas cuando comparten recursos, como acercas y plazas de aparcamiento? ¿Cuándo le corresponde el paso a una persona (o un robot)?», se pregunta el investigador.

Una start-up llamada Starship Technologies, que fabrica robots que entregan paquetes, también está trabajando en este problema. La empresa ha estado probando sus robots en varios emplazamientos en Estados Unidos y Reino Unido, y, además de lidiar con aceras irregulares y navegar alrededor de unos obstaculos aleatorios, encuentra que los peatones presentan el mayor reto.

El portavoz de Starship Technologies, Henry Harris-Burland, afirma: «Nuestros robots ya han entrado en contacto con más de 230.000 personas en todo el mundo». Los ingenieros de la empresa monitorizan los robots en remoto mientras realizan entregas simuladas. «La aceptación social es el enfoque principal de momento», añade.

Por su parte, el investigador del Instituto para la Interacción Humana-Máquina de la Universidad de Carnegie Mellon (EEUU) Jodi Forlizzi creee que el algoritmo de la Universidad de Stanford se suma a otras investigaciones para lograr que el comportamiento de los robots se parezca más al de los humanos. «Muchas investigaciones sobre las interacciones humano-máquina han estudiado si podremos replicar las normas de las interacciones sociales de los humanos», afirma.

Eso va mucho más allá de sólo predecir el movimiento de una persona. Las propias investigaciones de Forlizzi han incluido intentos por lograr que los robots se deplacen de tal forma que formen agrupaciones naturales con la gente. Dice que sin duda existe la necesidad de enseñar a los robots a mezclarse con las personas.

El expero concluye: «Hay toda una clase de robots que trabajará con personas y cerca de ellas, por lo que necesitamos entender cómo han de comportarse«.

 

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Fuente: Technologyreview.es

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