Robótica

Trucos para tu calculadora científica


Una calculadora científica es un dispositivo electrónico que se utiliza para calcular y resolver problemas matemáticos y científicos. Este tipo de calculadora funciona como una calculadora estándar con la adición de algunas funciones más avanzadas.

Estos trucos se pueden hacer en casi todas las calculadoras científicas, así que, cuando las ecuaciones lineales y las progresiones geométricas u otro tipo de operaciones, se te hacen un nudo, y de los gordos, puede ser el momento de tomar un descanso de la clase de matemáticas y entretenerte con algún que otro truco que puedes llevar a cabo con tu calculadora científica.

Necesitas cualquier tipo de calculadora científica, y podrás realizar fácilmente algunos trucos mágicos de matemáticas para impresionar a la audiencia.

Recordemos que estas calculadoras se utilizan en el estudio de matemáticas, ciencias, ingeniería y otros. Hay diferentes tipos de calculadoras disponibles para resolver problemas matemáticos y la primera calculadora mecánica fue inventada por Blaise Pascal, un matemático francés, cuando tenía 19 años en 1642, para ayudar a su padre a calcular sumas matemáticas.

Es curioso cómo ha cambiado este invento, porque inicialmente, las calculadoras eran originalmente ruedas accionadas por engranajes. La primera calculadora de mano fue inventada por Texas Instruments, una empresa estadounidense, en 1967, y se desarrolló aún más a principios de la década de 1970.

Ahora podemos usar la calculadora para resolver problemas de trigonometría que involucran seno, coseno, tangente, sus inversas y sus funciones hiperbólicas, por ejemplo. Todos los botones adicionales que trae la calculadora nos permiten trabajar con varios tipos de números y problemas como estos: Problemas de trigonometría, números científicos que tienen una multiplicación por 10 hasta una determinada potencia, π problemas, problemas de logaritmo con base 10 y base natural, problemas de probabilidad que utilizan la función factorial. También hay botones que le permiten calcular fácilmente exponentes a la segunda, tercera o cualquier otra potencia. Lo cierto es que son increíblemente útiles.

Hay tres categorías principales de calculadoras en el mercado hoy en día: empresarial, básica y científica. Es probable que ya hayas usado una calculadora básica en las clases de matemáticas de la escuela secundaria, y es posible que incluso hayas usado una calculadora comercial o gráfica en un curso de economía o estadística comercial. La calculadora científica, sin embargo, es la única que puede manejar ciertas funciones en campos como trigonometría, física, química e ingeniería. Una calculadora científica tiene características adicionales que le permiten trabajar con exponentes y registros, que requieren más memoria para realizar funciones y obtener los mejores resultados. Si bien también puede hacer cálculos básicos como sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, eso apenas roza la superficie de los tipos de ecuaciones que esta calculadora puede manejar.

Resulta curioso que de un tiempo a esta parte no nos extrañe lo más mínimo usar una, ya sea digital o física pues en los inicios tuvieron que ganarse la confianza del público. Cuando las primeras calculadoras de bolsillo japonesas debutaron a lo grande, la gente se mostró tan escéptica sobre la precisión de las pequeñas máquinas que Sharp Electronics atornilló un ábaco a las calculadoras para que los usuarios pudieran verificar su trabajo. Lo que pasa con las cosas nuevas…


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