Robótica

¿La vida artificial está pasada de moda?


El término “vida artificial” surgió en 1986, y fue acuñado por el científico informático estadounidense Christopher Langton mientras organizaba el primer “taller de síntesis y simulación de sistemas vivientes”. Desde entonces, el concepto de vida artificial se ha extendido desde la ciencia informática a los juegos, el estudio de la inteligencia artificial y otros campos.

Un factor importante de este desarrollo ha sido internet y la forma en que permite que la computación en red genere entornos complejos en los que organismos artificiales puedan prosperar y evolucionar. Recientemente, Tim Taylor desde la Universidad de Monash en Australia ha descrito la historia de la vida artificial en internet y la forma en que podría evolucionar en el futuro.

Divide la historia de la vida artificial basada en internet en dos períodos: antes y después de 2005, fecha que se corresponde aproximadamente con la aparición de la Web 2.0 y los tipos de colaboración que pueden llevarse a cabo con ella.

Uno de los primeros experimentos de vida artificial en red estaba basado en Tierra, el conocido sistema de vida artificial. Fue creado a principios de la década de 1990 por el ecologista Tom Ray para simular en silicio los procesos básicos de la dinámica evolutiva y ecológica. Poco después de comenzar su trabajo, Ray reconoció el potencial de internet para crear un enorme y complejo entorno en el que los organismos digitales pudieran evolucionar libremente. Así que puso en marcha un proyecto denominado Network Tierra para aprovechar este potencial

Los resultados del experimento fueron desiguales. Uno de los objetivos de Network Tierra era reproducir la explosión del Cámbrico, en la que los organismos unicelulares sobre la Tierra evolucionaron rápidamente hacia organismos multicelulares y después hacia animales más complejos.

El experimento en silicio comenzó con un organismo multicelular diseñado por humanos, que consistía en dos tipos de células diferentes. Logró sobrevivir bajo la selección natural, lo que supone un éxito significativo, pero el número de tipos de células nunca fue más allá de dos.

Nadie sabe cómo o por qué se produjo la explosión del Cámbrico, pero los experimentos de vida artificial tienen el potencial de proporcionar información importante sobre el tema, a pesar del limitado éxito de Tierra.

Casi al mismo tiempo, varios investigadores pusieron en marcha otros proyectos de vida artificial basados en internet. Entre ellos estaba Technosphere, un proyecto en el que los usuarios en línea podían diseñar criaturas, liberarlas en un mundo virtual y luego recibir actualizaciones durante los momentos clave de su vida, como por ejemplo cuando se relacionaban con otros animales artificiales. Technosphere llegó a tener una población de 90.000 criaturas.

El mundo virtual en línea de Second Life surgió casi al mismo tiempo en que internet estaba pasando de la Web 1.0 a la Web 2.0. Este mundo atrajo un par de experimentos de vida artificial interesantes en los que el ecosistema, de funcionalidad plena, permitió la evolución de varios tipos de plantas y animales.

La aparición de la Web 2.0 permitió un tipo de colaboración e interacción más intensa. Una de las tecnologías más importantes que lo hacen posible es el almacenamiento y la computación por parte del cliente, en el que la mayor parte del trabajo es realizado por el navegador del usuario. Como ejemplo tenemos a Pfeiffer, un sistema en el que copos de nieve de diferentes patrones evolucionan bajo la influencia de la selección del usuario. Todo el trabajo se lleva a cabo en el navegador.

El proyecto de vida artificial en internet favorito de Taylor es uno conocido como The Wilderness Downtown. Combina tecnologías de vida artificial, como por ejemplo bandadas de pájaros, con animación en tiempo real superpuesta sobre imágenes de Google Street View de cualquier dirección que introduzca el usuario.

Cuando visitó el sitio por primera vez, Taylor quedó claramente impresionado: “Estaba seguro de que lo que acababa de presenciar cambiaría la cara de la investigación sobre la vida artificial”.

De hecho, The Wilderness Downtown fue un proyecto muy aclamado y ganó una gran cantidad de premios. Pero también hay que decir que aún no ha cambiado la cara de la investigación sobre la vida artificial. Una de las razones es que el desarrollo comercial de las tecnologías de vida artificial está significativamente por delante de los trabajos académicos.

Esto se refleja en el éxito de una serie de empresas que han conseguido financiación en Kickstarter. Por ejemplo, WigglePlanet recientemente recaudó más de 15.000 dólares (11.200 euros) para financiar el desarrollo de un proyecto que combina la vida artificial y la realidad aumentada. Más impresionante aún es el hecho de que uno de los pioneros de los juegos de vida artificial, Steve Gran, haya recaudado más de 50.000 dólares (37.000 euros) en Kickstarter para financiar el desarrollo de un proyecto secreto de vida artificial llamado Grandroids.

Quizás los proyectos comerciales sean el futuro de la vida artificial basada en internet. Pero aún así, existen muchas cuestiones científicas interesantes que sin duda la vida artificial podría ayudar a responder. Una de las más importantes es el origen de la explosión del Cámbrico y un estudio más detallado de los factores y procesos que han influido en la evolución de la Tierra.

El hecho de que la vida artificial haya pasado de moda en el mundo académico podría ser algo que lamentar, pero también ofrece una oportunidad interesante.

 

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Fuente: Technology Review

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