Tragaperras en videojuegos: de la simulación a la virtualización
Las máquinas tragaperras forman ya parte del imaginario español como otro elemento más de cualquier bar o establecimiento similar. Mientras que en los 80 los más jóvenes se gastaban las pelas en los salones recreativos a base de King of Fighter, Pang y otros clásicos arcade, los más adultos preferían dejarse las perras buscando la fortuna en unas máquinas que han aguantado sorprendentemente bien el apagón analógico reinante en otros dispositivos de ocio. Y si bien es cierto que actualmente el uso de éstas está en proceso de transición hacia las páginas de slots online, conviene repasar los orígenes de este cambio.
Las tragaperras como simulación
Durante décadas, las tragaperras han sido representadas en los videojuegos a modo de guiño o minijuego dentro algo mucho más grande. Se me vienen a la cabeza las tragaperras de los casinos Las Venturas en el mítico Grand Theft Auto: San Andreas o las del Casino Rocket de Ciudad Azulona en las dos primeras generaciones de Pokémon. Siempre han sido un recurso de los programadores para integrar un mecanismo de azar para la obtención de recompensas concretas. Sin ir más lejos, era la única forma de conseguir a Porygon en los mencionados juegos de Pokémon.
Pero no sólo han sido utilizadas como minijuegos, son muchos los videojuegos de simulación completamente basados en el mundo de las tragaperras; desde el clásico Hot Slots para la NES hasta el más contemporáneo Lots of Slots para Nintendo Switch. Es decir, más de 30 años de simulación de este tipo de juego de azar a través de generaciones y generaciones de consolas.
El salto a la virtualización
Aunque si algo hay que reconocer es que, en plena revolución digital, cuando los salones recreativos que copaban las calles fueron cerrando por el cambio de paradigma en la forma en la que los usuarios se acercaban a los videojuegos, las máquinas tragaperras han seguido aguantando como elemento indispensable en cualquier bar o salón de juegos. No obstante, nada dura para siempre y los datos de la Dirección General del Juego demuestran que cada vez son más los usuarios que se están pasando a las páginas de slots online en lugar de recurrir a las tragaperras analógicas tradicionales.
Si bien no se puede negar que la típica imagen del individuo de turno jugando a la tragaperras con una cerveza y unos cacahuetes al lado en un bar de barrio, no parece estar condenada a desaparecer en el corto y medio plazo, tampoco se puede negar el hecho de que el perfil del jugador ha cambiado. El jugador moderno es más joven y más hecho a la tecnología. Aprecia el poder jugar desde donde quiera, así como el disponer de métodos de pago alternativos al dinero en efectivo.
Y así es como de repente, toda esa historia de simulación en el mundo de los videojuegos, se ha convertido de forma práctica en la virtualización directa de un juego de azar físico condenado a desaparecer en un futuro no inmediato. Lo que durante mucho tiempo se programó como una emulación de un juego real, ahora se programa como la versión virtual y completamente real de un juego físico.



