Leonardo Da Vinci (III): Los Sforza y la guerra
[vc_row][vc_column width=»1/1″][vc_column_text]
Entre 1482 y 1499 tuvo su propio taller, tras su traslado a Milán a la edad de 30 años, donde contaba con un joven aprendiz, Giacomo (a quien Da Vinci llamaba Salai), y también consiguió comenzar a trabajar para el duque de Milán, Ludovico Sforza (el moro), gracias a que sabía venderse muy bien y a quien convenció a través de una misiva en la que se ofrecía como ingeniero militar.
Da Vinci era un hombre muy versátil y lo mismo pintaba un cuadro que creaba un escenario para un teatro o diseñaba una auténtica máquina de matar.
[/vc_column_text][vc_text_separator title=»Años de felicidad junto a los Sforza» title_align=»separator_align_center»][vc_row_inner][vc_column_inner width=»1/2″][vc_column_text]
La ingeniería militar se convertiría entonces en su obsesión y en su nido de experimentos. Diseña artefactos para escalar las murallas de la ciudad, terribles máquinas para masacrar a los enemigos, que parecen más bien sacadas de una película de miedo que de una organización de defensa militar.
En 1489 y tras ganarse la confianza de Ludovico Sforza, es nombrado Ingeniero de la Corte. Como Ludovico le dio carta blanca, Da Vinci tuvo la oportunidad de experimentar en muchísimos campos, lo cual le hizo muy feliz. Sobre todo, cuando le encarga lo que más deseaba cuando llegó a Milán: la construcción de una estatua gigante del padre de Ludovico montando un caballo.
Ludovico Sforza quería que la escultura llamase la atención, que fuese el monumento ecuestre más impresionante hecho hasta ese momento, y Da Vinci ideó para ello una estructura con un caballo de unos 7 metros de altura (que requerirían 60 toneladas de bronce).
[/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/2″][vc_single_image image=»2619″ img_link_large=»yes» img_link_target=»_blank» title=»ESCULTURA ECUESTRE» img_size=»large»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_column_text]
“La naturaleza que circundaba Vinci fue muy inspiradora para Da Vinci”
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/1″][vc_text_separator title=»Una colosal obra truncada por la guerra» title_align=»separator_align_center»][vc_column_text]
Sin embargo, antes de que pudiese ponerse manos a la obra, Francia amenaza con invadir Milán y ya que ésta era bastante vulnerable por su ubicación, finalmente, en 1498, Milán es conquistada por los franceses en un ataque bastante sangriento.
[/vc_column_text][vc_text_separator title=»El emblemático cuadro de “La última cena”» title_align=»separator_align_center»][vc_column_text]
Mientras tanto, Da Vinci se concentraba en su otro encargo de los Sforza, un mural religioso sobre la última cena de Cristo con sus apóstoles, el cuadro psicológicamente más completo e interesante de los que había hecho hasta ahora.
La lástima es que la pintura resultó muy dañada debido a la humedad subterránea del monasterio. Y tan solo 20 años después, cuando Da Vinci aún seguía vivo, la pintura había empezado a resquebrajarse.
En la actualidad, el mural cuenta ya con 8 restauraciones oficiales pero es posible que sufriera más con el paso de los años. Y actualmente es muy difícil dilucidar qué partes del cuadro son originariamente de Da Vinci.
[/vc_column_text][vc_single_image image=»2620″ img_link_large=»yes» img_link_target=»_blank» title=»LA ÚLTIMA CENA DE DA VINCI» img_size=»large»][vc_column_text]
-
Leonardo Da Vinci I . Sus primeros años -
Leonardo Da Vinci II . Los Códices
[/vc_column_text][vc_row_inner][vc_column_inner width=»1/2″][vc_raw_html]JTNDc2NyaXB0JTIwdHlwZSUzRCUyMnRleHQlMkZqYXZhc2NyaXB0JTIyJTNFJTNDJTIxLS0lMEFnb29nbGVfYWRfY2xpZW50JTIwJTNEJTIwJTIyY2EtcHViLTUxNjM0NDI4NjUwODk5NjYlMjIlM0IlMEElMkYlMkElMjAzMDB4MjUwJTJDJTIwY3JlYWRvJTIwMjIlMkYxMCUyRjEwJTIwJTJBJTJGJTBBZ29vZ2xlX2FkX3Nsb3QlMjAlM0QlMjAlMjI2MDUwNjA5NDEwJTIyJTNCJTBBZ29vZ2xlX2FkX3dpZHRoJTIwJTNEJTIwMzAwJTNCJTBBZ29vZ2xlX2FkX2hlaWdodCUyMCUzRCUyMDI1MCUzQiUwQSUyRiUyRi0tJTNFJTBBJTNDJTJGc2NyaXB0JTNFJTBBJTNDc2NyaXB0JTIwdHlwZSUzRCUyMnRleHQlMkZqYXZhc2NyaXB0JTIyJTBBc3JjJTNEJTIyaHR0cCUzQSUyRiUyRnBhZ2VhZDIuZ29vZ2xlc3luZGljYXRpb24uY29tJTJGcGFnZWFkJTJGc2hvd19hZHMuanMlMjIlM0UlMEElM0MlMkZzY3JpcHQlM0U=[/vc_raw_html][/vc_column_inner][vc_column_inner width=»1/2″][vc_raw_html]JTNDaWZyYW1lJTIwYWxsb3d0cmFuc3BhcmVuY3klM0QlMjJ0cnVlJTIyJTIwc3JjJTNEJTIyaHR0cCUzQSUyRiUyRnd3dy5jb2RpZ29iYXJyYXMuY29tJTJGc2hhcmUtaHQlMkZqZWRpcyUyRmFkX3RwbC5waHAlM0ZpYyUzRDI4MCUyNmFtcCUzQnIlM0QxNjA2NCUyMiUyMHdpZHRoJTNEJTIyMzAwJTIyJTIwaGVpZ2h0JTNEJTIyMjUwJTIyJTIwZnJhbWVib3JkZXIlM0QlMjIwJTIyJTIwbWFyZ2lud2lkdGglM0QlMjIwJTIyJTIwbWFyZ2luaGVpZ2h0JTNEJTIyMCUyMiUyMHNjcm9sbGluZyUzRCUyMm5vJTIyJTIwYWxpZ24lM0QlMjJtaWRkbGUlMjIlM0UlM0MlMkZpZnJhbWUlM0UlMjA=[/vc_raw_html][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]







