CIENCIA

¿Las personas con enfermedad de Parkinson huelen diferente?


Usando las habilidades de un “súper olfato”, los investigadores han identificado cómo la enfermedad de Parkinson altera la forma en que una persona huele. Esperan que el descubrimiento ayude a ayudar al diagnóstico temprano.

Un estudio reciente investigó los vínculos entre el olor y el Parkinson.

El Parkinson es una condición neurodegenerativa progresiva.

Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) estiman que alrededor de medio millón de personas en los Estados Unidos viven con la enfermedad.

La enfermedad de Parkinson tiende a afectar a los adultos mayores.

La población de los Estados Unidos está envejeciendo, por lo que es probable que aumente la cantidad de casos de Parkinson.

A pesar de décadas de intensa investigación, todavía no existe una cura para la enfermedad y no existe una prueba diagnóstica confiable.
La necesidad de nuevos diagnósticos.

Actualmente, el tratamiento no puede comenzar hasta que aparezcan los signos motores motores, como el temblor y la rigidez. Sin embargo, la descomposición del tejido nervioso comienza alrededor de 6 años antes de que las personas noten algún signo clínico.

Encontrar una forma confiable de diagnosticar la enfermedad de Parkinson antes significaría que el tratamiento podría comenzar antes y, quizás, que podríamos mantener la enfermedad a raya durante más tiempo.

Los médicos han usado el olor para ayudar a sus diagnósticos durante siglos. Por ejemplo, algunas personas afirman que la escrófula tiene un olor similar al de la cerveza pasada, mientras que la fiebre tifoidea produce un aroma que recuerda al pan horneado.

Sin embargo, hasta hace poco, ningún olor se había asociado con una condición neurodegenerativa de ningún tipo.

Presentamos a Joy Milne

Joy Milne es una “super olfadora”. Estas personas son hipersensibles a los aromas y son particularmente hábiles para discriminar entre ellas. En 1986, los médicos diagnosticaron la enfermedad de Parkinson en el esposo de Milne, Les. Desde entonces, Milne ha podido distinguir un olor específico asociado con el Parkinson.

Recientemente, un grupo de investigadores se unió a Milne para tratar de distinguir qué sustancias químicas podrían estar causando este olor particular. Recientemente publicaron sus hallazgos en la revista ACS Central Science.

En primer lugar, los científicos necesitaban determinar dónde se originó el olor. Notaron que era más intenso en la parte superior de la espalda y en la frente, pero no en las axilas. Esto significa que el olor probablemente no proviene del sudor sino del sebo, que es un líquido ceroso que crean las glándulas sebáceas en la piel.

Los científicos ya saben que la producción de sebo aumenta en la enfermedad de Parkinson; Llaman a esto la seborrea. Dirigidos por Perdita Barran, los investigadores intentaron entender qué químicos en el sebo podrían estar causando los cambios en el olor.

Luego, el equipo recolectó muestras de sebo de las espaldas superiores de 60 individuos. Algunas personas tenían la enfermedad de Parkinson y otras no.
Un aroma ‘almizclado’.

Usando la espectrometría de masas, los científicos analizaron las muestras de sebo para identificar cualquier sustancia química que se elevara en las personas con enfermedad de Parkinson. Demostraron que había una diferencia significativa entre los productos químicos volátiles en el sebo de las personas con enfermedad de Parkinson y las que no lo tenían.

Tres compuestos parecían jugar un papel clave en el aroma distinto: ácido hipúrico, eicosano y octadecanal.

De manera crucial, no hubo diferencias significativas entre las personas con Parkinson que tomaban medicamentos y las personas con Parkinson que nunca habían tomado medicamentos para la enfermedad. Esto significa que el cambio en el olor probablemente no se deba a la medicación.

Cuando el equipo presentó estos productos químicos a Milne, pudo identificar el aroma “almizclado” de la enfermedad de Parkinson.

Los científicos llevaron a cabo este estudio con un número limitado de participantes, por lo que deberán continuar con su trabajo. Sin embargo, tienen la esperanza de que esta podría ser una forma única de detectar el Parkinson mucho antes de lo que actualmente es posible. Escriben:

    “La identificación y cuantificación de los compuestos que están asociados con este olor distintivo [de la enfermedad de Parkinson] podría permitir una detección temprana y rápida de la [enfermedad de Parkinson], así como proporcionar información sobre los cambios moleculares que ocurren a medida que avanza la enfermedad”.

¿Por qué el cambio en el olor?

Los investigadores no diseñaron su estudio para descubrir por qué los niveles de ácido hipúrico, eicosano y octadecanal están elevados en el sebo de las personas con enfermedad de Parkinson. Sin embargo, los autores discuten algunas posibles causas.

Por ejemplo, estudios anteriores habían confirmado que existen vínculos entre varias afecciones de la piel y la enfermedad de Parkinson. Los autores explican cómo algunas investigaciones sugieren que ciertos microbios son más comunes en la piel de las personas con Parkinson.

Malassezia spp. – una levadura presente en la piel humana – a menudo aparece en mayores cantidades en personas con Parkinson.

Según los autores del estudio, estos cambios en la levadura y las poblaciones bacterianas pueden alterar la microflora y la fisiología de la piel en formas “altamente específicas” para la enfermedad de Parkinson.

Estos hallazgos abren la puerta a una forma completamente nueva de abordar el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson; También podrían ofrecer una nueva perspectiva de cómo progresa la condición.


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