CIENCIA

Hallados los fósiles que confirman la presencia de neandertales en Cataluña


Un equipo científico interdisciplinario, coordinado por investigadores de la Universidad de Barcelona, ha descubierto los restos de una mandíbula y un húmero de un niño neandertal (Homo neanderthalensis) en la cueva del Gegant de Sitges (Barcelona). El análisis de los fósiles confirma que son los primeros huesos de neandertal encontrados en Cataluña en una excavación actual. Estos restos corresponden a un individuo que vivió hace 55.000 años.

Los fósiles son la evidencia más clara de esta especie en Cataluña. Hasta ahora, todos los restos de neandertal descubiertos en el territorio catalán habían sido resultado de hallazgos casuales o de excavaciones antiguas. En este caso, se han encontrado en un área de la cueva del Gegant muy bien fechada, de la que se conocen los niveles, lo que ha permitido enmarcar cronológicamente los restos.

Los científicos también han encontrado sedimentos que contenían herramientas de sílex de la misma época en que vivieron los neandertales y restos de fauna, información que ha completado la datación. “Estos restos proporcionan una de las pocas asociaciones entre restos óseos, líticos musterienses y fauna del mismo periodo en esta zona de la península ibérica”, explica Joan Daura, investigador en el departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la Universidad de Barcelona, que ha presentado esta mañana los restos en la UB.

No se puede descartar que los dos huesos sean de dos individuos diferentes

La mandíbula corresponde a un individuo que cuando murió tenía entre cuatro años y medio y cinco, mientras que el húmero correspondería a un individuo de entre cinco y siete años. La proximidad de los restos en el yacimiento y la coincidencia en las edades hacen pensar a los investigadores que los huesos podrían pertenecer a un mismo individuo de esta especie que pobló Europa y el oeste de Asia hace entre 100.000 y 40.000 años. Sin embargo, no se puede descartar que los dos huesos sean de dos individuos diferentes.

Los investigadores usaron técnicas de microescáner de alta resolución para evaluar las características morfológicas de los fósiles, y los compararon con otras muestras de neandertales y de seres humanos de distintas épocas y edades. Los resultados, publicados en Journal of Human Evolution, han permitido documentar atributos específicos de la especie neandertal esenciales para clasificarlos, como la robustez del esqueleto, el desarrollo dental más rápido o la localización del agujero mentoniano.

Este último es uno de los dos orificios situados en la superficie anterior de la mandíbula que permiten el paso de los nervios y de los vasos sanguíneos. En los neandertales está situado en la parte posterior de la línea de los dientes, tal como se ha constatado en el nuevo fósil y en la mandíbula de adolescente encontrada en esta misma cueva en 2005, y también documentada como neandertal por el mismo grupo de científicos.

“Las muestras proporcionan información nueva sobre cómo era el crecimiento en los neandertales”, destaca Montserrat Sanz, una de las autoras también de la UB. Este mismo estado de crecimiento y reemplazo de los dientes en una mandíbula de Homo sapiens se atribuiría a un individuo entre 5,5 y 6,8 años de edad.

La cueva del Gegant se convierte en el lugar que más restos humanos neandertales ha aportado hasta ahora

Seis fósiles de neandertal en Cataluña

Los nuevos fósiles de la cueva del Gegant son algunos de los escasos restos de neandertal que se conocen en Cataluña, y que hasta ahora se reducían a cuatro: la mandíbula de Banyoles y el diente de la cueva de Mollet, en Serinyà, ambas en el Pla de l’Estany (Girona), y la mandíbula y el diente encontradas en la cueva del Gegant, procedentes de excavaciones antiguas e identificadas posteriormente por los mismos investigadores de la UB.

La cueva del Gegant se convierte en el lugar que más restos humanos neandertales ha aportado hasta ahora. “Sin embargo, la presencia humana parece probable durante plazos cortos y esporádicos, como lo demuestra el pequeño número de herramientas de piedra y el bajo nivel de impacto humano sobre los restos de fauna. En contraste con la evidencia limitada de la actividad humana, la presencia de restos de hienas sugiere que la cueva funcionaba principalmente como una madriguera de estos mamíferos”, concluye Daura.

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Fuente: SINC

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