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El negocio del fútbol, en jaque por el COVID-19


La pandemia del coronavirus y el escenario de incertidumbre que genera en el futuro supone un problema serio para la viabilidad económica del deporte rey. Lo analizamos.

Cifras astronómicas en contratos televisivos, estadios megalómanos con precios desorbitados en las entradas que se llenaban sin esfuerzo, casas de apuestas patrocinando grandes equipos y moviendo volúmenes de negocio enormes, como codere, salarios que rozaban lo inmoral y, en definitiva, una burbuja que alcanzó dimensiones estratosféricas y puede haberse pinchado, o estar al menos, desinflándose. Así puede definirse el escenario del fútbol y las consecuencias que puede ocasionar la pandemia mundial de coronavirus. Lejos de ser algo puntual que paralizó el mundo durante unos meses, las consecuencias de la enfermedad se pueden prolongar mucho en el tiempo y dinamitar el status quo de la industria del fútbol, afincada en la gloria y con dificultades para mantenerse en la misma.

Es como si alguien en buena racha se comprara una mansión con una hipoteca de miles de euros mensuales y, de repente, se quedara sin ingresos. De un día para otro. ¿Cuánto podría aguantar sin cambiar el modelo? Esa pregunta ronda las cabezas de los mandamases del fútbol mundial que están haciendo equilibrismos financieros para poder hacer frente a grandes salarios y que buscan ingresos económicos que palien la crisis. La Premier League parece estar siendo el motor del mercado de fichajes debido a los suculentos contratos que tiene firmados por sus derechos televisivos, pero no todas las ligas corren la misma suerte.

No hay ingresos por entradas, los socios abonados no pagan sus cuotas al no poder acudir a los estadios y se pierden los ingresos derivados de toda la actividad económica en torno a un día de partido, tal y como indica el portal muynegociosyeconomia.com. Terminar las ligas nacionales y la UEFA Champions League salvó los contratos televisivos y publicitarios, pero resulta una gran incógnita hasta dónde llegará el músculo financiero de los equipos para mantenerse en esta situación. Por si esto fuera poco, las bases del deporte rey, como son los filiales, la cantera, los equipos de barrio que surten de jóvenes talentos a los grandes clubes, están en una situación de máxima crisis y los confinamientos parciales dificultan sobremanera la disputa de ligas locales y regionales.

Problemas en la base y problemas en la cúspide. No son muchas las empresas que se encuentran en un momento de bonanza económica como para poder apostar por el fútbol y cada vez son más las restricciones que se ponen desde algunos países, como España, a que las casas de apuestas sean una parte fundamental en dinamizar la industria del fútbol. Además, jugar a puerta cerrada puede mermar el rendimiento de algunos equipos, reduciendo su caché comercial y provocando una pérdida económica en sus ingresos publicitarios, tal y como desvela el diario expansion.com

En definitiva, un escenario muy complicado que, en caso de que las restricciones por coronavirus se prolonguen en el tiempo, podría provocar un fallo multiorgánico en una industria que parecía ser la gallina de los huevos de oro, pero que ha visto cómo el contexto social, sanitario y económico de todo el planeta ha puesto en peligro su continuidad tal y como se entendía desde hace años.


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