Leonardo Da Vinci (II): Los Códices
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Da Vinci ponía a prueba su genio constantemente; no en vano, su versatilidad le llevó a investigar en las áreas del dibujo, la pintura, la escultura, la ingeniería, la anatomía, , la geología, la arquitectura, la música, la literatura o incluso la cocina.
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Una de las costumbres de Da Vinci, y por lo que guardamos tanta cantidad de documentos suyos, es porque solía llevar encima un cuaderno y anotaba de forma cotidiana todas las cosas que se le iban pasando por la cabeza: ideas, sueños, pensamientos… forman parte de lo que se conocen como los “Códices de Da Vinci”.
Cada cuaderno tiene cientos de páginas en los que mezcla temas muy variopintos dentro del mismo, ya que no se preocupaba siquiera de hacerlo de forma organizada. Todo era fruto de su mente en constante movimiento.
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De todo ello dejó testimonio, como decimos, en sus muchos escritos en los que utilizaba la escritura especular, que consiste en escribir de izquierda a derecha de tal modo que las frases sólo adquieren su aspecto habitual cuando son vistas en un espejo. A pesar de que se han escrito múltiples teorías al respecto, a cada cual más oscura y misteriosa, es probable que escribiera así porque le resultara simplemente cómodo.
Existía mucha competencia entre los pintores de la Florencia de la época, pero como era una persona con don de gentes y que tenía muy claro que gracias a sus contactos podría hacer más y mejores cosas, se dedicó durante toda su vida a mimar y cuidar dichos contactos de la alta sociedad, lo que lo colocaba en una posición privilegiada con respecto al resto de artistas de la época.
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“Mediante la observación podemos hallar la verdad. – Leonardo da Vinci”
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No solía escribir nada sobre su vida privada en dichos cuadernos, pero sí escribía respecto a lo que le provocaba la relación sexual en sí misma (calificaba al acto de la cópula como “feo” y pensaba que si no fuera por los rostros y los accesorios que le rodean, la raza humana se habría extinguido). Estaba tan concentrado en sus teorías y sus experimentos, que poco a poco restó importancia a este aspecto.
Pese a sus buenos contactos con los Medici, Leonardo no fue uno de los elegidos para trabajar en la decoración de la Capilla Sixtina, residencia del Vaticano, (y sí lo fueron Miguel Ángel, Rafael Sanzio y Botticelli) y es probable que ésto le provocara cierta frustración.
A pesar de su reconocimiento como artista, su bolsillo no andaba muy bollante, por lo que aceptó un encargo de pintar un retablo de “La adoración de los magos” para un Monasterio a las afueras de Florencia. Tenía 30 meses para acabarlo y el resultado final deja sin palabras. Se considera la primera pintura moderna de la historia. Pero… no la terminó (su reputación de no acabar nunca lo que empezaba no era ninguna quimera, sino basado en la aplastante realidad). Y es que algo sucedió que captó su atención tanto como para abandonar la pintura antes de terminarla.
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Leonardo Da Vinci I . Sus primeros años -
Leonardo Da Vinci II . Los Códices -
Leonardo Da Vinci III . Los Sforza y la Guerra
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