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Un nuevo implante regenera el tejido muscular


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Cinco personas con lesiones graves en las piernas han podido regenerar su tejido muscular gracias a un nuevo tratamiento médico.

El nuevo método precisa de cirugía intensiva para retirar el tejido cicatrizado y después coser un andamio biológico. Dos días después de la operación, los pacientes comienzan un régimen de terapia física intensiva que ayuda a dirigir el desarrollo de células madre en el cuerpo que se ven atraídas al implante. Una vez que las células madre llegan a este, empiezan a formar nuevo tejido muscular.

La parte de terapia física agresiva es exigente pero clave, afirma el autor sénior del estudio, Stephen Badylak, investigador en medicina regenerativa de la Universidad de Pittsburgh (EEUU). Y explica que se debe a que las fuerzas mecánicas son una de las pistas más importantes para las células madre reclutadas para que se desarrollen en forma de tejido muscular correctamente alineado.

Tres de los cinco pacientes implicados en el estudio financiado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos se lesionaron durante su servicio en el ejército; dos de estas lesiones fueron consecuencia de explosiones de artefactos de fabricación casera. Los otros dos participantes se lesionaron durante accidentes de esquí. Cada lesión se había cobrado entre el 60 y el 90% del músculo del muslo o de la pantorrilla, y los participantes ya se habían sometido a múltiples cirugías y terapias físicas para intentar reparar sus extremidades. «Sinceramente, la mayoría de estos pacientes han pasado por un infierno», afirma Badylak.

Aunque el cuerpo posee la capacidad natural de regenerar parte del músculo después de una lesión, los traumas graves pueden generar agujeros demasiado grandes como para que los procesos normales los cubran, así que se llenan con tejido de cicatriz. Estas lesiones, que pueden producirse en accidentes de motociclismo, explosiones y más, dan lugar a un estado «debilitante con opciones de tratamiento limitadas», explica el bioingeniero del Instituto Tecnológico de Georgia (EEUU) Andrés García, que no ha participado en el estudio.

El nuevo tratamiento, descrito en la revista Science Translational Medicine la semana pasada es «sencillo pero con un potencial de aplicación importante», afirma García. Tras el tratamiento experimental, tres de los cinco pacientes aumentaron la fuerza de sus piernas en un 20% o más y obtuvieron resultados un 25% mejores en pruebas físicas como saltar a la pata coja. Biopsias realizadas de seis a ocho meses después de la intervención indican que en todos los pacientes se produjo un aumento del tejido muscular, y todos ellos afirmaban que su calidad de vida había mejorado.

El implante es un producto disponible comercialmente que se produce quitando células a la vejiga de un cerdo. Lo que queda es una estructura tridimensional de colágeno, azúcares y proteínas a las que el sistema inmune no ataca cuando se implanta en un humano. Es un material que se usa de forma habitual como soporte estructural pasivo en el caso de hernias de la pared abdominal, reconstrucción mamaria y defectos del pecho.

Pero Badylak explica que los compuestos de la estructura también pueden afectar a las células madre. Cuando esta empieza a descomponerse pasados unos meses, libera señales bioquímicas que atraen las células madre del cuerpo al implante. Estas células madre sirven para remodelar la estructura que queda y hacer crecer las fibras musculares.

Los investigadores ya han empezado a tratar pacientes con lesiones en la parte superior del cuerpo y se están encontrando con resultados parecidos.

Fuente: Technology Review

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