Comunicación

Transformación digital, ¿una cuestión tecnológica?


Estamos asistiendo a una corriente muy extendida en las empresas que hablan de transformación digital, término muy en boga actualmente y en mi opinión redundante porque… ¿Existe ahora mismo alguna transformación que no pivote en el ámbito digital? Sinceramente creo que no, pero ¿se trata de una cuestión tecnológica? Pues tampoco.

Está claro que la tecnología hoy en día va muy por delante de otras áreas de las organizaciones, permite prácticamente cualquier cosa que queramos hacer. Sin embargo, ¿qué debemos hacer a la hora de afrontar un proceso de transformación digital? En primer lugar, pensar que la Transformación Digital es un proyecto planificado de cambio en la estrategia, los procesos, la tecnología y las personas, que persigue obtener los beneficios del modelo digital.

Si analizamos esta definición, lo primero que tenemos que tener en cuenta es qué beneficios de la economía digital queremos alcanzar. Entre los beneficios más destacados podemos señalar:

  • Implantación de una filosofía de innovación en la organización.
  • Generación de nuevas fuentes de ingresos
  • Atracción del talento digital
  • Mayor eficiencia operativa
  • Mejores resultados económicos
  • Mayor satisfacción de los stakeholders

Una vez que tengamos claro todo esto, debemos pensar que es un proyecto planificado de cambio, por lo que es preciso saber dónde estamos y a dónde queremos llegar en un plazo determinado, así como los recursos con los que contamos.

En muchas ocasiones se lanzan iniciativas “digitales” presionados por aspectos externos (lo hace la competencia) o internos (lo demanda Recursos Humanos) que luego no tienen el impacto esperado, la utilización es escasa o no se sabe muy bien para qué y por qué se ha hecho.

Por este motivo conviene hacerse las siguientes preguntas:

¿Cómo se diseña la estrategia en la compañía? Si se diseña para alcanzar unos objetivos a través de un modelo de negocio basado en unos procesos tendentes a satisfacer a los clientes y soportados por la tecnología adecuada, seleccionando y capacitando a las personas de la organización, estaremos ante un modelo muy tradicional.

Si por el contrario, en base a la tecnología disponible la empresa define una estrategia para satisfacer a sus stakeholders mediante un modelo de negocio innovador y flexible, basado en procesos ágiles, contando para ello con talento interno y externo de forma colaborativa, estamos ante un modelo eminentemente digital.

A mitad de camino de estos escenarios, se dan múltiples situaciones.

¿Qué procesos tenemos? Si en la organización tiene procesos sólidos y potentes que difícilmente se pueden cambiar, puede ser un problema lanzar iniciativas digitales que vayan a interferir o incluso ser contraproducentes con lo establecido (incumplir regulación, por ejemplo). Es importante comprobar cómo va a afectar a los procesos el lanzamiento de iniciativas digitales de transformación.

¿Qué tecnología tenemos? Aunque parezca mentira, éste es el aspecto menos crítico de todos. Como apuntaba, la disponibilidad de tecnología existente hoy en día es asombrosa, y de una forma u otra se puede lograr todo lo que nos propongamos si sólo tenemos en cuenta este aspecto. Ahora bien, es importante analizar la coherencia de toda la tecnología y sistemas de información… si se lanza un ecommerce que tiene éxito, pero el inventario y la gestión se hace con un Excel, habrá un problema antes que después.

Por último y no por ello menos importante, ¿Cuál es el perfil digital de nuestros empleados? De nuevo me remito a otro ejemplo para explicar esta pregunta: el hecho de que al consejero delegado le imprime los emails su secretaria porque su pericia con los ordenadores no es muy amplia, puede considerarse un freno para poner en marcha iniciativas innovadoras. Es esencial comprobar el equilibrio de la plantilla entre profesionales analógicos, inmigrantes digitales y nativos digitales.

En muchas ocasiones el lanzamiento de iniciativas digitales no tiene el éxito esperado debido a la reticencia interna a utilizar los nuevos sistemas de trabajo. Existe un temor al cambio y a verse amenazado por la innovación tecnológica. Por ello, este aspecto debe analizarse y tratarse antes de iniciar cualquier acción de estas características.

Por lo tanto… La transformación digital, ¿una cuestión tecnológica? No, ni mucho menos.

Por: Javier Mateos

Fuente: Elpublicista.es


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