Los riesgos de aterrizar en Marte
Marte lleva años maravillándonos y sirviendo de inspiración tanto para la especulación científica como para la imaginación literaria.
Desde los albores de la era espacial, los países líderes en la exploración del cosmos han intentando aprovechar las últimas tecnologías para desvelar los misterios de Marte, observando el planeta desde las alturas y enviando robots a su polvorienta superficie.
Desde principios de los años sesenta del siglo pasado, se han enviado más de 40 misiones al Planeta Rojo. Siguiendo la secuencia habitual de complejidad creciente, los primeros intentos de estudiar el planeta consistieron en sobrevuelos relativamente sencillos y muy breves. Después llegaron los satélites, con instrumentos más sofisticados para cartografiar la totalidad del planeta y caracterizar sus distintos paisajes.
El primer intento de enviar una sonda a la atmósfera de Marte tuvo lugar en noviembre de 1962, pero la nave soviética, denominada Sputnik 24, no consiguió salir de la órbita terrestre. Si hubiera llegado a Marte, habría impactado en su superficie a alta velocidad: durante su diseño se asumió que la atmósfera era más densa de lo que después resultó ser.
Otros intentos posteriores por parte de la Unión Soviética, en 1971 y 1973, también acabaron en fracaso (o en éxito parcial): la sonda Mars 2 se estrelló contra la superficie de Marte tras entrar en su atmósfera en un ángulo demasiado inclinado, mientras que Mars 3 obtuvo 20 segundos de datos de la superficie antes de perecer. Mars 6 consiguió algunos datos de utilidad durante su entrada en la atmósfera marciana y su descenso en 1974, pero la señal se perdió justo antes del aterrizaje. Por su parte, Mars 7 se desvió del planeta unos 1.300 km debido a problemas electrónicos que le impidieron adquirir la trayectoria correcta.
Hubo que esperar a la llegada de las sondas estadounidenses Viking 1 el 20 de julio de 1976 y de Viking 2 el 3 de septiembre de ese mismo año para lograr aterrizar con éxito en el Planeta Rojo. Desde entonces, se han producido otros cinco aterrizajes exitosos en Marte, todos ellos con naves estadounidenses, además de varios intentos fallidos. Con el lanzamiento de ExoMars 2016, la ESA ahora quiere sumarse a la NASA y convertirse la segunda potencia espacial en enviar un módulo de aterrizaje y completar con éxito una misión sobre la superficie del Planeta Rojo.
Fuente: ESA







