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Las ondas sonoras permiten generar sensaciones táctiles a partir de la nada


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Una start-up llamada Ultrahaptics pretende hacer que el control por gestos y la realidad virtual sean más atractivos gracias a ondas de ultrasonido para hacernos sentir el tacto de objetos virtuales y superficies con las manos.

El cofundador de Ultrahaptics y estudiante graduado de informática en la Universidad de Bristol (Reino Unido), Tom Carter, afirma que la tecnología de la start-up podría mejorar las interfaces sin contacto, como las que permite crear el dispositivo Kinect de Microsoft y el de Leap Motion, reflejando ondas de presión de aire en la mano para crear sensaciones diferentes en cada dedo. «Sientes que estás interactuando con un objeto y notando una respuesta táctil inmediata», afirma.

La tecnología de Ultrahaptics se basa en una investigación llevada a cabo por Carter y otros investigadores de la Universidad de Bristol.

Si se logra mejorar la resolución, podría usarse para interactuar con objetos en movimiento en juegos de realidad virtual, o para mejorar la navegación de invidentes mediante la proyección de la sensación de las letras en Braille en los dedos, entre otras aplicaciones. Carter espera que los primeros productos con la tecnología estén disponibles en los próximos dos años.

Por ahora, aún está en la fase de experimentación. En la Conferencia ACM CHI sobre Factores Humanos en Sistemas Informáticos, que comenzó en Toronto (Canadá) el sábado 26 de abril, se ha presentado un artículo sobre la tecnología de Ultrahaptics. Carter ha trabajado con el cofundador de Ultrahaptics y profesor de interacción persona-ordenador en la Universidad de Bristol, Sriram Subramanian, además de con investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido). El artículo explora la respuesta háptica de ultrasonidos que pueden sentir las personas en diferentes partes de las manos, además de como movimiento continuo a través de la mano.

Para el estudio, los participantes pusieron una mano con la palma hacia arriba sobre una mesa debajo de una serie de 64 transductores de ultrasonido fijados en una cuadrícula de ocho por ocho. Cada transductor fue conectado a una placa de circuito, conectada a su vez a un ordenador. Los transductores emitieron ondas de presión de aire que rebotaron en las manos de los participantes, generando una sensación de brisa.

En un experimento, la matriz de ultrasonido se concentró en 25 partes diferentes de la mano para ver si los participantes eran capaces de identificar con precisión los distintos puntos en que notaban las ondas. En el segundo, la matriz emitió ondas de modo que se sintieran como una línea de movimiento continuo en una dirección específica a través de la mano. En última instancia, Carter señala que este método se podrá utilizar para crear formas en vez de sólo líneas.

Los investigadores encontraron que ciertas partes de la mano detectan mejor el estímulo por ultrasonido, como por ejemplo a través de la palma desde el dedo pulgar hasta el meñique, en lugar de verticalmente hasta el centro de la palma. También determinaron que la sensación de movimiento se sentía mejor al emitir varias ondas durante más tiempo en diferentes puntos. Además, la investigación indica que la forma virtual más pequeña que los participantes pudieron identificar de forma fiable era de aproximadamente dos centímetros cuadrados.

Carter señala que hay que llevar a cabo muchos más estudios de percepción. Ultrahaptics también está trabajando en refinar y miniaturizar la tecnología, además de en construir prototipos para ser puestos a prueba por clientes potenciales.

El profesor asistente de la interacción persona-ordenador en la Universidad de Carnegie Mellon (EEUU), Chris Harrison, que ha probado una demostración de la tecnología, señala que tendría sentido usarla en juegos, especialmente para añadir sensaciones simples como el viento en la cara o balas virtuales golpeándote el pecho. Sin embargo sospecha que conseguir que la tecnología funcione a través de una habitación será complicado, dado que en esencia se trata de vibraciones de aire.

«Definitivamente es algo raro, pero tiene mucho potencial», concluye.

Fuente: Technology Review

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