BREVES

La energía es la fuente más cara


Al considerar los costes ambientales, no resulta sorprendente que las energías renovables, especialmente la eólica, sean mucho mejores que la energía procedente del carbón. Pero lo que quizá sí resulte sorpredente es que, según un nuevo análisis, la energía solar está muy por detrás de la eólica e incluso la energía hidroeléctrica en cuanto a su impacto económico, por lo menos en la Unión Europea.

Es poco frecuente analizar los costes de energía desde este punto de vista, aunque es más común en Europa que en EEUU y otras partes del mundo. El estudio, encargado por la Unión Europea y realizado por Ecofys, una consultoría de energías renovables, ha tomado en cuenta los costes económicos del cambio climático, la contaminación y el agotamiento de recursos, así como los costes de capital y operativos actuales de las plantas de energía.

Los autores evaluaron el coste de la generación de electricidad y cualquier daño ambiental resultante. Utilizaron una medida conocida como «coste nivelado», es decir, el coste estimado por megavatio-hora, sin subsidios, de construir y gestionar una planta determinada en una región determinada durante un ciclo vital asumido. Los autores tomaron como referencia modelos y literatura académica ya establecidos para encontrar los valores monetarios de la contaminación, el uso del suelo y el agotamiento de recursos. Y para tener en cuenta el cambio climático, asumieron que una tonelada métrica de dióxido de carbono emitido cuesta alrededor de 43 euros (55 dólares).

Estudios anteriores han analizado los impactos económicos de la contaminación y otras consecuencias ambientales de la producción de energía, pero el análisis de Ecofy es único puesto que incluye el agotamiento de los recursos energéticos como coste adicional, asegura la consultora de Ecofys y coautora del estudio, Ann Gardiner.

En el análisis sorprende ver que la energía solar obtuvo una pobre calificación, ya que cuesta mucho más que la energía eólica y casi lo mismo que la energía nuclear. La razón, según Gardiner, es que muchos de los paneles solares mundiales se fabrican en China, donde la electricidad depende mucho del carbón. El agotamiento de recursos metálicos también representa un mayor coste para la energía solar que para la eólica, afirma. No obstante, Gardiner señala que la tecnología solar sigue mejorando y podría ser más rentable hoy día de lo que era en 2012, el año utilizado para el estudio.

Según el análisis de Ecofys, las nuevas plantas de carbón y gas natural en la UE tienen costes nivelados de poco más de 50 euros (64 dólares) (en euros de 2012) por megavatio-hora (suponiendo que estén funcionando a su máxima capacidad); la energía eólica terrestre está alrededor de 80 euros (102 dólares) por megavatio-hora; los fotovoltaicos solares a escala de compañía eléctrica están a unos 100 euros (127 dólares); la energía nuclear a alrededor de 90 euros (115 dólares); y la energía hidroeléctrica a sólo 10 euros.

La siguiente tabla muestra el coste ambiental estimado de varias tecnologías, por megavatio-hora.

Los costes ambientales asociados con las distintas formas de producción de energía son aproximaciones, pero muestran la magnitud de los daños asociados a cada tecnología.

Estos costes serían distintos en otras partes del mundo. Dos de las variables más influyentes son el coste del combustible (el gas natural es mucho más barato en EEUU, por ejemplo) y el coste de capital para la construcción de plantas de energía, que varía en todo el mundo hasta en cuatro veces, según el profesor de relaciones internacionales de la Universidad de California en San Diego (EEUU), David Victor.

 

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Fuente: Technology Review

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