BREVES

En camino hacia el cibertrabajo


La vida social fuera de círculos habituales realizada durante las vacaciones, facilita retomar viejas amistades e iniciar otras nuevas. En mi caso, he entrado en contacto con dos personas que hoy tienen en Internet el eje fundamental de su actividad profesional. Siendo profesional de informática, conozco webmaster, analistas y programadores especializados en Internet, pero fuera de este ambiente profesional, no conocía aún a nadie que tuviera su actividad profesional centrada totalmente en el uso de Internet.

Quizá sea solamente una coincidencia sin valor estadístico, pero me inclino a pensar que por fin, poco a poco, aquellos que nos prometieron de que Internet cambiaria nuestra vida diaria, comienza a cumplirse, y que tener un trabajo basado en las posibilidades que ofrece Internet, será una actividad, que en un futuro cercano, ocupe a una parte apreciable de la población.

Un comercio electrónico que funciona

Perteneciente a una dinastía de anticuarios, Abelardo Linares funda en los años 70 una librería de libros descatalogados, saldos, y de segunda mano especializada en literatura española e hispanoamericana, centrada sobre todo de los escritores de inicio del siglo XX y con especial atención a la literatura en relación con la Guerra Civil Española y los escritores en el exilio.

En 1995, compra los fondos de la librería de Eliseo Torres, un librero que llevó la cultura hispana a uno de los barrios más duros y violentos, el Bronx de Nueva York. Cerrada la librería a la muerte de Torres, Linares adquiere más de un millón de libros, la mayoría en español, de poesía, novela y ensayo en lengua castellana, editados entre las décadas de los años veinte y ochenta, y se los trae a España en barco. Aun hoy, casi diez años después de la compra, muchos de estos ejemplares, empaquetados como en su día entraron en la librería Torres, se encuentran depositados en un almacén en Valencia de la Concepción (Sevilla), esperando su turno para ser catalogados y puestos a la venta.

A partir de este fondo, la Librería Renacimiento suministra libros que resulta imposible encontrar en librerías convencionales. Fundamentalmente su público lo componen bibliófilos e intelectuales, que antes realizaban expresamente viajes a Sevilla desde cualquier punto de España, para explorar la librería sevillana, aunque siempre una parte sustancial del negocio se centraba en la venta por correo.

Poco a poco, por exigencia de sus clientes, la librería fue trasladando su actividad a la venta por Internet, hasta el punto de llegar a cerrar las puertas de la librería física para dedicar la totalidad del personal a preparar los pedidos que llegan a través de la web. La tienda, transformada hoy en un almacén de libros, sigue en Sevilla, pero gracias a Internet, ha expandido su área de influencia a todo el mundo de habla hispana, pues en la Red, la ubicación física es indiferente, la tienda está en un extremo de la red, y los clientes en cualquier otro extremo, no importa donde, solo el valor de los portes de envío de los libros, devuelve la realidad física de la distancia.

Un empleado reciclado a teletrabajador

El segundo caso está casualmente también relacionado con los libros, pero en este caso, con la actividad editorial. Un viejo amigo, trabaja desde hace años en una editorial especializada en libros y revistas sobre astronomía y astronáutica, tanto en la vertiente de divulgación cultural, como en la científica. Su labor consiste en ilustrar y maquetar las diversas publicaciones de la editorial.

Pues bien, desde hace unos meses, ha cambiado su lugar de trabajo en las oficinas de la editorial, por su propio domicilio, y si no ocurren imprevistos, solo acude a la oficina para asistir a una reunión semanal donde la redacción de la editorial decide el contenido e ilustraciones que llevarán las próximas revistas y publicaciones a editar. El resto de los contactos, tanto los relacionados con la recepción y envíos de su trabajo, como las consultas a otros compañeros de la editorial se realizan vía Messenger.

A esta solución se han llegado de común acuerdo entre el editor y mi amigo, decidieron iniciar la experiencia a modo de prueba, aprovechando que tanto en la editorial como en el hogar de mi amigo ya existía la infraestructura de hardware y comunicaciones suficiente para efectuar el teletrabajo sin necesidad de inversión adicional. El resultado ha sido satisfactorio para ambas partes, de modo que, al menos por el momento, continúan con la experiencia de manera indefinida. Por si acaso, mantienen en vigor el contrato laboral original, aunque consideran que tampoco el teletrabajo varía de modo fundamental su relación, pues tan solo ha cambiado el lugar donde se lleva a cabo el trabajo y la absoluta libertad de horario que hay para realizarlo.

Evolución sin ruptura, ¿unos casos aislados?

Dos ejemplos reales de actividades laborales a través de Internet que funcionan satisfactoriamente, una tienda virtual y un caso de teletrabajo. En ambos casos se ha llegado a esta solución sin brusquedad ni trauma, ha sido la evolución natural de su actividad como consecuencia de aplicar las posibilidades que Internet ofrece.

Cuando realmente Internet se generalice y su uso pase a ser tan corriente como pueda ser el del teléfono. ¿Cuántos negocios cerraran sus puertas físicas para abrir de par en par sus puertas digitales?. ¿Cuántos trabajos administrativos, o de otro tipo, que hoy se realizan en una oficina, no se decidirán a llevarlos a cabo fuera de la oficina?.

Si nos preguntamos que porcentaje de nuestro trabajo podría realizar en casa si tuvieramos el siguiente equipamiento:

Un despacho de tamaño suficiente, cómodo y aislado del resto de la vivienda.

Un ordenador conectado permanentemente a la red de la oficina.

La posibilidad de efectuar videoconferencia de calidad con todos nuestros contactos habituales, jefes, subordinados, clientes y proveedores..

Quizá observe que un alto porcentaje de su actividad podría efectuarse sin problemas fuera del recinto de su oficina. ¿No puede ser que las ventajas del teletrabajo superen los inconvenientes nacidos de la pérdida del contacto físico?,

Las profecías en este campo siempre han resultado exageradas, pero es indudable, que a un ritmo mucho más lento del previsto, Internet va modificando la forma de tener relaciones profesionales, tanto entre clientes y proveedores, como entre empleados y empresarios, y ello necesariamente ha de provocar cambios profundos en la actual concepción del papel que oficinas y establecimientos públicos ocupan en estas relaciones.

 

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Fuente: José Manuel Gimeno

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