CIENCIA

El efecto placebo que se esconde tras las células madre


Los atletas de élite hacen lo que haga falta para ganar. Últimamente, eso significa recibir inyecciones con sus propias células madre.

Los tratamientos, que se llevan realizando durante unos ocho años, implican extraer una pequeña cantidad de grasa o de médula al jugador inyectársela en un punto lesionado o un tendón en el que haya un esguince para fomentar la regeneración de los tejidos. La médula espinal contiene células madre capaces de generar nuevas células sanguíneas, de cartílago y hueso.

Aunque estos tratamientos se han convertido en una industria multimillonaria, hay médicos que afirman que existen muy pocas pruebas médicas de que realmente aceleren la recuperación. En un informe publicado la semana pasada, dos investigadoras de políticas públicas en la Universidad de Rice (EEUU) critican el papel de la Liga de Fútbol Profesional de Estados Unidos (NFL, por sus siglas en inglés) en la promoción pública de tratamientos «no demostrados». Algunos jugadores, entre ellos Peyton Manning de los Denver Broncos y Sidney Rice, que ya está retirado pero que ganó una Super Bowl con los Seattle Seahawks el año pasado, supuestamente han salido al extranjero para recibir tratamiento con células madre y otros actúan como portavoces para clínicas estadounidenses que ofrecen el tratamiento.

Las investigadoras de Rice, Kirstin Matthews y Maude Cuchiara, afirman que la NFL debería crear un panel independiente y financiar una investigación sobre si los tratamientos con células madre funcionan realmente o no, algo parecido a lo que hicieron después de enfrentarse a dudas sobre los traumatismos craneoencefálicos y las lesiones cerebrales. «Creo que deberían ser más proactivos. Deberían adelantarse a ello», afirma Matthews.

Sports Illustrated informa de que cientos de jugadores de fútbol americano han recibido tratamientos con células madre, muchos de ellos viajando al extranjero para someterse a terapias que no se ofrecen en Estados Unidos. Pero no son sólo los jugadores de fútbol americano quienes los prueban. Se afirma que el tenista Rafael Nadal se está sometiendo a tratamientos con células madre para resolver sus dolores de espalda y las inyecciones también las están usando otros deportistas y deportistas de instituto.

La NFL no ha querido hablar con MIT Technology Review. Los médicos que ofrecen el tratamiento afirman que son prometedores y se les debería dar una oportunidad. Otros afirman que aún no hay suficientes datos. «Cualquiera de estas inyecciones tiene un efecto placebo», afirma el presidente del departamento de medicina deportiva del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh (EEUU) y médico principal encargado de los equipos deportivos de la institución, el cirujano ortopédico Freddie Fu. «No sabemos lo que metemos. No sabemos realmente lo que hace en términos biológicos».

Los cirujanos ortopédicos esperan algún día poder usar las células madre para regenerar el cartílago y otros tejidos perdidos. Pero el deseo de que estos tratamientos funcionen y los beneficios se han adelantado a los hechos, según Fu «Ahora mismo hay mucho marketing en la ortopedia. Yo diría que de un 15% a un 20% de los tratamientos no son eficaces», afirma.

Al contrario que los medicamentos, que se prueban durante años y después se someten a la evaluación de los expertos y la Agencia Estadounidense del Medicamento antes de salir al mercado, los tratamientos de médula que se ofrecen en Estados Unidos no están regulados.

En muchas clínicas deportivas privadas y en algunos centros médicos académicos estos tratamientos se han convertido en algo rutinario. El director de medicina deportiva de atención primaria de la Universidad de Emory (EEUU) y médico del departamento de atletismo de la universidad, Kenneth Mautner, afirma que hace de dos a cuatro inyecciones de médula semanales. «Soy el primero en explicar que es un procedimiento nuevo», afirma. «Las pruebas de estudios en humanos son muy débiles ahora mismo».

Aún así, Mautner afirma haber observado casos exitosos en algunos pacientes, y hay mucha demanda. «Tenemos pacientes que tienen los medios económicos y que quieren recuperarse antes de que la literatura científica lo respalde», afirma. Una inyección de médula para una lesión deportiva cuesta unos 6.000 dólares (unos 4.800 euros) y no la cubre ningún tipo de seguro.

«Hay una explosión de demanda», sostiene el médico de la zona de Chicago (EEUU) Mitchell Sheinkop, quien afirma haber inyectado médula en las rodillas y caderas de 400 pacientes en los dos últimos años en conexión con una empresa conocida como Regenexx que tiene su sede en Colorado. Cree que estos tratamientos están permitiendo a algunos pacientes retrasar las operaciones de cadera y rodilla.

El médico que hay detrás de Regenexx, Chris Centeno, afirma que es un error aplicar los mismos estándares de prueba a los tratamientos con médula como los que se exigen a nuevos fármacos. «El enfoque universitario tiene la ventaja evidente de que las pruebas vienen primero, pero el problema evidente de que es un proceso glacialmente lento y carísimo de traducir en terapias para los pacientes», afirma.

Pero Fu se pregunta: ¿Qué pasa si las inyecciones en realidad no funcionan? Podrían absorber enormes cantidades de dinero durante años hasta que los médicos acaben pasándose a otra cosa. Y destaca la cantidad de jugadores de la NFL que solían aspirar oxígeno en la banda hasta que se dieron cuenta de que en realidad no hacía nada. Cada vez se ven menos bombonas de oxígenos en los eventos deportivos, afirma Fu.

Las autoras del informe de Rice sostienen que lo que les molesta es el papel que tienen los jugadores de la NFL en promover tratamientos no demostrados. Una clínica estadounidense, SmartChoice Stem Cell Institute, afirma haber contratado al antiguo linebacker de la NFL Tom McManus como portavoz. Mientras, clínicas que ofrecen tratamiento en el extranjero, como Precision Stem Cell, usan imágenes de jugadores, entre ellos Rolando McClain, ahora de los Dallas Cowboys, y promueven reportajes en los medios sobre jugadores que han recibido el tratamiento.

«Nuestros pacientes los leen y dicen: «Queremos lo mismo que este tío»», afirma el profesor adjunto de cirugía ortopédica de la Clínica Mayo en Florida, Shane Shapiro.

Shapiro está haciendo un ensayo del tratamiento con médula en unas 25 personas ancianas con rodillas artríticas. El proceso es parecido al que ofrecen las clínicas privadas. Tras obtener médula mediante una biopsia, se centrifuga para concentrar las células. Afirma que acaba con unos 40 millones de células, de las cuales sólo una diminuta fracción son células madre. Para crear una situación controlada científicamente, cada paciente recibe dos inyecciones: médula en una rodilla y un placebo de suero salino en la otra.

Los resultados aún tardarán un  año en aparecer. Mientras tanto, Shapiro afirma que rechaza a los atletas que quieren pagar por las inyecciones. «No me siento cómodo cobrando por ello sin saber si realmente funciona», afirma.

 

Fuente: Technology Review

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