BREVES

El cambio climático se asocia con un incremento general de parásitos en las aves


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Investigadores europeos han analizado los efectos del aumento de temperatura en las relaciones entre las poblaciones de 24 especies de aves y 89 parásitos sanguíneos. Según sus resultados, el ascenso de temperatura incrementa la prevalencia de estos parásitos y el cambio climático afecta a la reproducción y condición corporal de las aves.

Desde Laponia hasta el norte de África, una red formada por 37 investigadores europeos –entre los que se encuentran Florentino de Lope y Alfonso Marzal, científicos de la Universiad de Extremadura– ha recopilado grandes bases de datos para comparar los registros de abundancia y prevalencia de 89 poblaciones de parásitos, obtenidos en 2010, con los mismos parámetros y metodología utilizados en otro estudio anterior llevado a cabo hace diez años.

La reducción de la condición corporal y la eficacia biológica del animal ha sido posible constatarla gracias a los registros de datos a largo plazo

El propósito es evaluar la influencia del cambio climático, en particular el aumento de la temperatura, en la interacción entre el parásito y el ave hospedadora.

De acuerdo con la Convención Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPPC por sus siglas en inglés), la temperatura ha aumentado en promedio aproximadamente 0,6°C en el siglo XX y, sólo entre 1970 y 2004, las emisiones de gases de efecto invernadero causantes del calentamiento global crecieron un 70%.

«Es necesario, por tanto, prever y, en su caso, tratar de mitigar las consecuencias del cambio climático, por las efectos que provoca en el medio ambiente, como sucede en este caso en las aves», apuntan los investigadores.

Las conclusiones, que han sido publicadas recientemente en la revista PLOS ONE, apuntan a que el ascenso de la temperatura conlleva un incremento general de la prevalencia de parásitos, además de que el cambio climático puede afectar a la reproducción y condición corporal de las aves debido a los cambios fenológicos, es decir, a cómo el clima y el tiempo atmosférico afectan a los fenómenos biológicos de los animales.

En un periodo de 10 años los científicos han podido observar una mayor prevalencia, o lo que es lo mismo, un porcentaje más alto de aparición de los parásitos sanguíneos, clasificados en protozoos, parásitos de las plumas, dípteros, pulgas y ácaros.

De Lope y Marzal analizaron y compararon las muestras de sangre de golondrinas, gorriones y aviones comunes en la ciudad de Badajoz y sus alrededores.

Según explica de Lope, «el aumento de la abundancia de parásitos afecta de manera negativa al tamaño de la puesta, la cantidad de pollos nacidos y la condición corporal del ave. Así, los parásitos en las plumas  perjudican gravemente el vuelo de las aves».

Aves que migran de África a Europa

Además, el ascenso de las temperaturas unido a la latitud de la localidad ha adelantado la fecha de puesta de los huevos. “Esto sugiere que los parásitos mediatizan los efectos indirectos de la temperatura afectando así a la condición de sus hospedadores, las aves”, matiza el investigador.

Observaron un porcentaje más alto de aparición de parásitos sanguíneos, clasificados en protozoos, parásitos de las plumas, dípteros, pulgas y ácaros

La reducción de la condición corporal y la eficacia biológica del animal ha sido posible constatarla gracias a los registros de datos a largo plazo, partiendo como base paquetes de 10 a 15 años, en 24 especies de aves de 26 localidades europeas. Son aves migratorias que invernan en África y se reproducen en Europa, lo que las hace aún más valiosas para este tipo de estudios.

Tanto en el marco de la Unión Europea como de las Naciones Unidas, el objetivo es que la temperatura global no supere un incremento de 2°C  en relación con los niveles pre-industriales, porque los científicos advierten que, más allá de este umbral, el impacto sobre el medioambiente será muy adverso y probablemente catastrófico.

Para ello, la Unión Europa ha establecido una hoja de ruta con medidas para reducir los gases de efecto invernadero un 40% en 2030 y un  80% en 2050, respecto de los niveles en 1990.

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Fuente: Agencia SINC

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