Energía

Asturias acoge la primera prueba mundial de tracción ferroviaria con gas natural licuado


Asturias ha sido testigo de la primera prueba de tracción ferroviaria con gas natural licuado del mundo en el marco de un proyecto que analiza las potenciales ventajas ambientales y económicas que este combustible puede aportar en el transporte ferroviario por líneas no electrificadas.

Se trata de la primera prueba piloto de tracción ferroviaria con gas natural licuado (GNL) de Europa y la primera en el mundo en el sector ferroviario de viajeros, entre Mieres y Figaredo. El  proyecto se enmarca dentro del plan de descarbonización y eficiencia energética del sector ferroviario y de la estrategia de impulso del Vehículo con Energías Alternativas en España y está liderado por Renfe junto con Gas Natural Fenosa y Enagás.

El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, MINETAD, Álvaro Nadal, y el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, asistieron ayer a la primera prueba de este proyecto que se propone verificar la viabilidad de una solución con potenciales ventajas ambientales y económicas para los tráficos que se desarrollan actualmente con tracción diésel en España.

El proyecto contempla la incorporación de motores GNL a una serie de trenes en las Cercanías de Asturias para prestar servicio en la línea de Cercanías de ancho métrico F8 (Baíña-Collanzo). De momento, las pruebas  están programadas en un tren autopropulsado del parque diésel de Feve (2600) en un tramo de unos 20 kilómetros entre la estación de Trubia y la de Baiña con extensión a Figaredo, en Asturias.

Para ello, se ha sustituido el motor diésel de una de las dos unidades automotoras pareadas por otro que consume gas natural para su propulsión y se han instalado los depósitos en los que se almacenará el GNL junto con los elementos auxiliares necesarios.

Tracción ferroviaria con gas natural

Las circulaciones permitirán contrastar los resultados obtenidos, tanto para tecnología diésel como para la de gas, ya que se mantiene una cabeza tractora con cada tipo de combustible en el mismo tren. De estas pruebas se extraerán conclusiones sobre requisitos técnicos de espacio, peso, refrigeración, y autonomía para la tracción ferroviaria de gas natural, además de otras consideraciones y variables comparativas en emisiones y economía operativa.

El proyecto se enmarca dentro del plan de descarbonización y eficiencia energética en el que trabajan Renfe y Adif y en la estrategia de impulso del Vehículo con Energías Alternativas (VEA) en España 2014-2020, en línea con el objeto y ámbito de aplicación de la Directiva 2014/94 sobre la implantación de una infraestructura para los combustibles alternativos en Europa.

En el cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones, el ferrocarril juega un papel fundamental. Según datos del Ministerio de Energía, el ferrocarril consume prácticamentela mitad de toda la electricidad utilizada en el sector del transporte en España (el 45,8% frente al 20,1% de la carretera).

Por ello, para el Ejecutivo, es importante continuar con la electrificación del ferrocarril pero también ve “conveniente apostar por alternativas” como el gas natural “para protagonizar una transición segura y eficiente en el corto plazo, por motivosde disponibilidad, precio y estabilidad“, dice el MINETAD en un comunicado.

Reducción de emisiones

En esta línea, el proyecto analizará la viabilidad de la adaptación de vehículos ferroviarios para su funcionamiento con motores y depósitos de GNL y el correspondiente análisis técnico, legal, económico y ambiental para la red ferroviaria española y europea.

Renfe también trabaja en otros proyectos de sustitución de motores diésel con tecnologías alternativas, como el hidrógeno o las baterías alternativas.

El Ministerio señala que los estudios del uso del gas natural para el sector ferroviario prevén, en comparación con el diésel, una reducción de entre el 20% y el 30% en emisiones de dióxido de carbono(CO2); de entre el 70% y el 90% en emisiones de óxido de carbono (CO); del 99% en dióxido de azufre (SO2) y del 90% en partículas.

Además, desde el punto de vista  económico, asegura que puede contribuir a reducir costes operativos por tener un mejor escenario de precios general respecto a los combustibles derivados del petróleo, reducir la dependencia energética de esta fuente y ofrecerse como alternativa a la inversión en electrificación de tramos no electrificados.

Sin embargo, desde otras instancias se cree, como de pone de manifiesto el último informe del Centro de Investigación Economics for EnergyEscenarios para el sector energético en España 2030-2050″, que es necesario planificar a largo plazo, pensando en el 2050, y que implantar políticas basadas en el gas natural para reducir emisiones contaminantes de cara a 2030 cuando, en su calidad de combustible fósil, no podrá seguir existiendo en el 2050, es una incoherencia.

Fuente: Energynews.es


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