Espacio

Lanzado el proyecto METI


La búsqueda de vida extraterrestre (SETI) ha sido infructuosa a pesar de que se llevan ya varias décadas tratando de recibir algún mensaje alienígena.

Quizás ya va siendo hora de tomar la iniciativa en este campo y enviar mensajes nosotros. Al fin y al cabo, si todo el mundo escucha y nadie habla no habrá conversación alguna que mantener.

Por esta razón se fundó en San Francisco en 2015 la organización METI (Messaging Extra Terrestrial Intelligence). Si la cosa va bien esperan que a finales de 2018 puedan enviar el primer mensaje por radio o láser a Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol y alrededor de la cual orbita un planeta de tipo rocoso en la zona de habitabilidad. Más tarde podrían hacer lo mismo sobre otros blancos, tanto cercanos como situados a cientos o miles de años luz de distancia a nosotros.

No sería la primera vez que enviamos mensajes a las estrellas. Entre los realizados a propósito están los discos Pioner y Voyager, que consistían en objetos materiales con pocas o nulas posibilidades de ser recuperados por una civilización extraterrestre. En cuanto a los mensajes de radio intencionados está el que se envió al cúmulo M13 con el radiotelescopio de Arecibo en 1974. En unos 21.000 años el mensaje llegará a su destino. La potencia de emisión permitiría recibir y descifrar este mensaje de 1679 bits (ver imagen de cabecera) en cualquier punto de la nuestra galaxia con un radiotelescopio equivalente. Aunque la conversación seguro que será muy aburrida si llega a realizarse.

Sin embargo, los esfuerzos por enviar mensajes han sido más bien escasos desde entonces. SETI, más recientemente, ha enviado conceptos aritméticos junto a canciones de Vivaldi, Gershwin y los Beatles (en concreto ‘Across the Universe’). Aunque sí enviamos sin querer muchas pruebas de nuestra presencia a través de las emisiones de TV y de radar.

En todo caso, este proyecto de METI sería el primer esfuerzo de enviar mensajes intencionados de forma repetitiva al espacio sobre los mismos blancos durante meses o años.

“Si queremos comenzar una conversación sobre el curso de muchas generaciones, necesitamos aprender y compartir información”, dice Douglas Vakoch, presidente de METI y exmiembro de SETI.

Este año METI celebrará dos congresos de grupos de trabajo en París y St Louis y además se planea recaudar un millón de dólares anuales para pagar al personal y construir los transmisores.

Parte del proyecto consistirá en saber cómo se pueden confeccionar los mensajes para que puedan ser entendidos por esas supuestas civilizaciones. Aunque, dada la experiencia pasada posiblemente estarán basados en propiedades físicas y matemáticas, que son universales.

Es curioso que sea precisamente ahora cuando se puede ver la película Arrival, en donde hay un problema de comunicación con unos extraterrestres que vienen a la Tierra y la protagonista es, precisamente, una filóloga. Aunque esta película tiene como rasgo positivo el que los alienígenas no sean antropomórficos, hay muchos detalles acientíficos en una película que, por lo demás, es entretenida como tal.

Pero esta idea de tomar iniciativa en la comunicación con civilizaciones extraterrestres de METI choca con la paranoia de algunos terrestres, entre ellos Hawking. Así, este y David Brin o Mark Buchanan opinan que no hay que dar señales de nuestra existencia, pues una civilización extraterrestre no amistosa podría atacarnos.

Esta idea no es más que el reflejo o la carga de conciencia de nosotros los humanos cuando en el pasado invadimos e incluso destruimos otras culturas menos avanzadas tecnológicamente de este mundo.

Es de suponer que una civilización avanzada ha sabido convivir consigo misma y con los demás, de otro modo habría desaparecido. También está cada día más claro que el viaje interestelar es prácticamente imposible y que sólo con el consumo de cantidades ingentes de recursos se podría enviar una pequeña masa a otro sistema planetario, así que, otra vez, las películas están equivocadas.

Pese a todo, algunos proponen que se creen grupos de trabajo internacionales para consultar sobre este tema. De momento no hay ningún tipo de regulación al respecto. Quizás sea como el asunto de los drones, que era mejor cuando no te exigían una licencia de piloto para usarlos.

Pero, por otro lado, algunos expertos del campo se muestran entusiasmados, como Seth Shostak (SETI). Este opina que hay mucho que aprender, nada que temer y al menos hay la posibilidad de descubrir algo realmente revolucionario: que tenemos compañía cerca.

En un programa de radio de la IPR emitido hace pocos meses Shostak sostuvo que la mejor manera de que una civilización nos comprendiera bien sería enviando cantidades masivas de información, como todo la Wikipedia o todas las películas disponibles, sin censuras.

Lo que sí es también interesante es que este tema de SETI o METI puede ser un buen camino para conocernos a nosotros mismos un poco mejor, aunque ninguno lleguemos a disfrutar de los mensajes de otras civilizaciones. Si es que existen, claro.

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Fuente: Neofronteras.com


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