Energía

Conmoción en la ciencia norteamericana por el triunfo de Trump


El próximo presidente de los EEUU va ser Donald Trump y entre los científicos de ese país y de los demás países hay una gran conmoción.

A diferencia de la, también discutible, Hillary Clinton, que declaro que creía en la ciencia, Trump ha sostenido durante la campaña que el calentamiento climático no es cierto, sino un invento de los chinos para avergonzar a los EEUU. También ha declarado que hay que volver a la industria del carbón.

“Trump será el primer presidente anticiencia que hayamos tenido”, ha declarado Michael Lubell, director de la American Physical Society (Washington DC. “Las consecuencias van a ser muy muy severas”, añade.

El recién elegido presidente de los EEUU no ha dado muchas pistas sobre otras políticas científicas, básicamente porque la ciencia no parece importarle. Sin embargo, podemos hacernos una idea basándonos en la gente que le rodea.

Trump pretende poner a Mike Pence como vicepresidente, un cristiano radical que ya criticó en su día a Obama por apoyar la investigación con células madre embrionarias. Esta otra rama de la ciencia se verá, por tanto, también afectada. Ya hubo una caza de brujas al respecto hace unas semanas en las que entregan citaciones judiciales a científicos del ramo cuando estaban en la cama en sus casas (por usar “baby parts”). Acciones promovidas por congresistas radicales.

Además, el racismo del Trump podría impedir que científicos musulmanes o de ciertos países pudieran entrar en los EEUU. “Creo que al menos esto tendrá un efecto de enfriamiento sobre el interés que puedan tener los científicos de otros países en venir aquí”, ha dicho Kevin Wilson, director de política pública y relaciones con los medios de la American Society for Cell Biology (Bethesda, Maryland).

Algunos investigadores ya están pensando en irse de los EEUU. “Como canadiense trabajando en una universidad de EEUU volverme a Canadá será algo que me plantearé”, ha twitteado Murray Rudd (Emory University). María Escudero Escribano, postdoc en la Universidad de Stanford, ha dicho que es el momento de volver a Europa. Esto por citar sólo un par de ejemplos.

Senadores que han estado apoyando la ciencia y el medio ambiente durante estos años ahora ya están fuera del senado, como Barbara Mikulski o Barbara Boxer. Además, los republicanos controlarán las dos cámaras, por lo que será más fácil a Trump nombrar los directores de la NASA, NOAA y las vacantes del tribunal supremo. Es muy posible que los programas y misiones de vigilancia espacial del clima desaparezcan. Tampoco habrá fondos para este tipo de estudios. Aunque quizás sí haya más para planes no científicos, como la vuelta de los viajes tripulados al espacio.

Los planes de Obama para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero se irán al traste. La administración de Obama propuso un presupuesto para los programas de del Departamento de Energía en los que se aumentaba en un 40% la inversión en eficiencia energética y energías renovables. Un ejemplo de los muchos que ya peligran.

Trump ya cuestionó en su día la ratificación por parte de los EEUU de los acuerdos de París. Las negociaciones que se celebran en Marrakech para implementar estos acuerdos se verán afectadas.

Indudablemente son malas noticias para el planeta Tierra.

Fuente. Neofronteras.com


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