Científicos franceses y noruegos están preparando un programa informático destinado a localizar con la máxima rapidez seres humanos u objetos perdidos en el mar teniendo en cuenta el viento, las corrientes y las trayectorias, a veces desordenadas, de las olas. Preocupación considerable de todos los comandantes de barcos, los objetos perdidos, como los contenedores o las bolas de madera, flotan cada vez más numerosos en aguas marinas.
n 2005, se buscaban oficialmente 150 en Francia, 80 en 2004 y 40 en 2003, indica Michel Olagnon, un científico del Ifremer que participó en la Sea Tech Week, una semana internacional de ciencias y tecnologías del mar, en Brest (oeste de Francia). "El peligro de colisión con un objeto flotante no identificado nos plantea hoy en día el problema más importante", explica el navegante Michel Desjoyaux, que el 29 de octubre tomará la salida con su velero en la Route du Rhum.
El proyecto franco-noruego 'sar-drift', dotado con un presupuesto de 600.000 euros, busca mejorar el conocimiento de los desplazamientos de esos objetos no sólo en función de la corriente y el viento, como se hace para seguir la deriva de las capas de hidrocarburos, sino también de la acción del oleaje. "Se pueden mejorar sensiblemente los cálculos de trayectoria para delimitar con rapidez la zona de búsqueda de un objeto perdido en el mar", asegura Olagnon. "Un objeto sumergido en parte no se desplaza sólo en función de las corrientes. También es sensible a las olas y los vientos", dice.
El problema es que no existen "dos olas idénticas, ni siquiera cuando son generadas con un instante de diferencia", destaca el especialista. En caso de temporales, si las olas son activas, un contenedor puede deslizarse a una velocidad de hasta 2,5 nudos (cerca de 4 km/h). El programa informático debería poder determinar una zona pertinente de presencia del objeto de una superficie que puede ser cubierta "en una hora por un avión de rescate", aumentando así las posibilidades de recuperar a un hombre antes de que muera de frío en el agua.
Los científicos empezaron a experimentar el programa informático en una piscina con olas del Ifremer en Brest y esperan tenerlo listo de aquí a finales de 2008. Los objetos que derivan en el mar representan un peligro más importante para la navegación, y "cuanto más rápidos son los buques, más violento es el choque". Para Michel Desjoyaux, la caída al mar de los objetos es a veces voluntaria. "No es aceptable que unos armadores carguen contenedores con productos poco costosos que, cuando las cosas se ponen peligrosas, se botan para salvar el buque", considera.
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