Nuevas investigaciones muestran que los compuestos de fósforo necesarios para la vida pudieron ser traídos a la Tierra por los meteoritos. Científicos de la Universidad de Arizona han descubierto que los meteoritos, especialmente los que contienen hierro, pueden haber sido críticos para la evolución de la vida sobre la Tierra.
u investigación muestra que los meteoritos pueden haber proporcionado más fósforo del que ocurre naturalmente en nuestro planeta, el suficiente como para permitir la formación de las biomoléculas que eventualmente se reunieron para formar organismos replicantes vivos.
El fósforo es un elemento central para la vida. Forma la columna
vertebral del ARN y del ADN porque conecta las bases genéticas de
estas moléculas creando largas cadenas. Es vital para el
metabolismo porque está relacionado con el combustible fundamental
de la vida, el trifosfato de adenosina (ATP), la energía que
impulsa el crecimiento y el movimiento. Y el fósforo es parte de la
arquitectura vital: se encuentra en los fosfolípidos que conforman
las paredes celulares y en los huesos de los vertebrados.
"En términos de masa, el fósforo es el quinto más importante
de los elementos biológicos, luego del carbono, del hidrógeno, del
oxígeno y del nitrógeno", dijo Matthew A. Pasek, candidato
doctoral del departamento de ciencias planetarias y del Laboratorio
Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona.
Pero agregó que ha sido un misterio el lugar de procedencia del
fósforo terrestre.
El fósforo es mucho menos común en la naturaleza que el hidrógeno,
el oxígeno, el carbono y el nitrógeno.
Pasek cita estudios recientes que muestran que hay aproximadamente
un átomo de fósforo por cada 2,8 millones de átomos de hidrógeno en
el cosmos, uno cada 49 millones de átomos de hidrógeno en los
océanos, y uno cada 203 átomos de hidrógeno en las bacterias. En
forma similar, hay solamente un átomo de fósforo por cada 1.400
átomos de oxígeno en el cosmos, uno por cada 25 millones de átomos
de oxígeno en los océanos, y uno por cada 72 átomos de oxígeno en
las bacterias. Los números para los átomos de carbono y nitrógeno
son, respectivamente, un átomo de fósforo por cada 680 y 230 en el
cosmos, 974 y 633 en los océanos, y 116 y 15 en las bacterias.
"Como el fósforo es mucho menos común en el ambiente que en la
vida, conocer el comportamiento del fósforo en la Tierra primitiva
nos daría claves acerca del origen de la vida", dijo
Pasek.
La forma terrestre más común del elemento es un mineral llamado
apatita. Cuando se la mezcla con el agua, la apatita libera
solamente pequeñas cantidades de fosfato. Los científicos han
intentado calentar la apatita hasta altas temperaturas,
combinándola con varios compuestos extraños y super-energéticos, y
aún experimentando con compuestos fosfóricos desconocidos en la
Tierra. Esta investigación no ha logrado explicar la procedencia
del fósforo de la vida, hizo notar Pasek.
Pasek comenzó trabajando con Dante Lauretta, un profesor asistente
de ciencias planetarias de la UA, sobre la idea de que los
meteoritos son la fuente del fósforo que se encuentra en la vida
terrestre. El trabajo fue inspirado por anteriores experimentos de
Lauretta que mostraban que el fósforo se concentró en las
superficies metálicas que se corroyeron en el sistema solar
primitivo.
"Este mecanismo natural de concentración de fósforo en
presencia de un catalizador orgánico conocido (tal como un metal
ferroso) me hizo pensar que la corrosión acuosa de los minerales
meteoríticos podría llevar a la formación de importantes
biomoléculas integradas por fósforo", dijo Lauretta.
"Los meteoritos poseen varios minerales diferentes que
contienen fósforo", dijo Pasek. "El más importante, con
el que hemos trabajado recientemente, es el fosfato de
hierro-níquel, conocido como schreibersita".
La schreibersita es un compuesto metálico extremadamente raro en la
Tierra. Pero se le encuentra en los meteoritos, especialmente en
los meteoritos de hierro, que están salpicados por granos de
schreibersita o surcados por vetas rosadas de este compuesto.
En el pasado mes de abril, Pasek, la estudiante no graduada de UA
Virginia Smith, y Lauretta, combinaron schreibersita con agua
fresca de-ionizada a temperatura ambiente. Luego analizaron la
mezcla líquida utilizando la resonancia magnética nuclear (NMR =
Nuclear Magnetic Resonance).
"Vimos que se formaba todo montón de compuestos de
fósforo", dijo Pasek. "Uno de los más interesantes que
hallamos fue el P2-O7 (dos átomos de fósforo con siete átomos de
oxígeno), una de las formas de fosfato bioquímicamente más útiles,
similar a la que se encuentra en el ATP.
Experimentos previos habían logrado la síntesis de P2-O7, pero a
altas temperaturas o bajo otras condiciones extremas, y no
simplemente disolviendo un mineral en agua a temperatura ambiente,
dijo Pasek.
"Esto nos permite constreñir de alguna manera el lugar donde
pueden haber ocurrido los orígenes de la vida", dijo. "Si
se va a tener una vida basada en fósforo, es probable que ocurra
cerca de una región con agua dulce donde haya caído recientemente
un meteorito. Podemos llegar tan lejos como para pensar, quizás,
que fuera un meteorito de hierro. Los meteoritos de hierro poseen
de 10 a 100 veces más schreibersita que los otros tipos de
meteoritos".
"Creo que los meteoritos jugaron un papel crítico en la
evolución de la vida a causa de algunos de los minerales,
especialmente el P2-O7, que son utilizados en el ATP, en la
fotosíntesis, en la formación de nuevos enlaces fosfatados con
compuestos orgánicos (que contienen carbono), y en una variedad de
otros procesos bioquímicos", dijo Pasek.
"Pienso que uno de los aspectos más atractivos de este
descubrimiento es el hecho de que los meteoritos de hierro se
forman por el proceso de diferenciación planetesimal", dijo
Lauretta. Es decir que los bloques básicos de los planetas,
llamados planetesimales, forman a la vez un núcleo metálico y un
manto de silicatos. Los meteoritos de hierro representan el núcleo
metálico, y los otros tipos de meteoritos, llamados condritas,
representan el manto."
"Nadie había comprendido antes de que una etapa tan crítica en
la evolución planetaria pudiera estar unida al origen de la
vida", agregó. "Este resultado limita los lugares donde,
en nuestro sistema solar y en otros, podría originarse la vida.
Requiere un cinturón de asteroides donde los planetesimales pueden
crecer hasta alcanzar un tamaño crítico (alrededor de 500
kilómetros de diámetro) y un mecanismo que pueda trastornar estos
cuerpos y enviarlos hacia el sistema solar interior".
Júpiter impulsa a los planetesimales hacia el sistema solar
interior, dijo Lauretta, y por lo tanto limita las oportunidades de
que los planetas y las lunas del sistema solar exterior obtengan
las formas reactivas de fósforo que utilizan las biomoléculas
esenciales para la vida terrestre.
Los sistemas solares que carezcan de un objeto del tamaño de
Júpiter que pueda perturbar y enviar a los asteroides ricos en
minerales hacia los planetas terrestres tendrán pocas
probabilidades de desarrollar vida, agregó Lauretta.
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dios te ama
esta muy bien clase pero esta muy corta