La "animación suspendida, una técnica que consiste en enfriar el cuerpo de un organismo vivo hasta provocar la paralización de sus constantes vitales para luego devolverlo a la vida, está lista para ser aplicada a seres humanos. Investigadores norteamericanos han conseguido revivir cerdos experimentales en el 90% de los casos y se proponen comenzar a aplicar esta técnica en pacientes deshauciados. Consideran que de esta forma se puede ganar tiempo para reparar órganos antes de que la muerte haga inútiles los esfuerzos de la medicina. Diversos hospitales de Estados Unidos se preparan para ofrecer esta alternativa, que se ha experimentado también con éxito en Europa. Por Marta Morales de Tendencias Científicas.
ientíficos norteamericanos han probado una técnica de animación suspendida que ha permtido volver a la vida a unos cerdos experimentales después de tres horas sin registros vitales, lo que les ha llevado a solicitar autorización para aplicar esta técnica en seres humanos gravemente enfermos, informa The Guardian. NewScientist da cuenta también del hallazgo, al igual que el diario australiano The Sunday Morning Herald.
La animación suspendida ya había sido probada con anterioridad en ratones, tal como publicamos en otro artículo. En el caso de los ratones, la animación suspendida se consiguió haciéndoles inhalar sulfuro de hidrógeno, lo que bajó las temperaturas de sus cuerpos de los 37º a los 11º y los mantuvo sin constantes vitales durante seis horas. Después volvieron a la vida sin haber sufrido ningún daño, sólo con la ayuda de oxígeno.
Con los cerdos el experimento fue diferente y a una escala más próxima a la complejidad orgánica humana que facilita su aplicación médica. En el experimento, su temperatura corporal fue reducida en veinte minutos de los 37ºC a los 10ªC. Después de anestesiarlos, se les provocó una hemorragia interna con la finalidad de simular un episodio médico grave en personas.
La sangre perdida fue debidamente almacenada y cuando los cerdos estuvieron a punto de morir desangrados, llenaron sus venas con una solución salina fría, que es la que se usa para conservar órganos para trasplante, y los mantuvieron en ese estado de animación suspendida durante más de tres horas. Después le extrajeron la solución salina fría y la sustituyeron por la sangre caliente que habían perdido, volviendo de esta forma los animales a la vida, sin daños apreciables.
Como si nada
Lo más sorprendente es que los animales vuelven a la vida, después de estar clínicamente muertos, sin que su cerebro acuse ningún daño neurológico. Mueren durante horas, pero vuelven a vivir como si nada hubiera ocurrido en sus cuerpos. Primero el corazón empieza de nuevo a latir, luego vuelven a respirar, y finalmente abren los ojos y observan la habitación donde se hallan.
El artífice de este nuevo experimento es Hasan Alam, cirujano del Massachussets General Hospital de Boston. Ha perfeccionado la técnica en experimentos con 200 cerdos y considera que ya está preparada para ser aplicada a seres humanos: ha funcionado en el 90% de los casos.
La técnica se ensaya con el propósito de conseguir que pacientes que están al borde de la muerte por accidente automovilístico o por herida de arma de fuego, puedan ser inducidos a un estado de animación suspendida" que permita a los cirujanos ganar tiempo para reparar los daños causados en el organismo.
Teóricamente, es posible mantener el cuerpo de una persona en esta tierra de nadie, entre la vida y la muerte, durante horas, mientras curan las heridas graves. Esta capacidad de apagar la vida para luego volverla a encender, podría revolucionar la medicina, especialmente en el caso de graves hemorragias o de infartos.
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