En una década, el extravagante conductor de Ferraris y magnate Takafumi Horie ha construido uno de los mayores imperios de internet en Japón con una dirección de expansión dura, que le ha granjeado pocos amigos en los círculos de poder.
ero ahora el estilo descarado de este empresario de 33 años vuelve a estar bajo la lupa de los fiscales, que registran de noche las oficinas de su compañía Livedoor por comercio ilegal de valores.
El escándalo del empresario regordete y con los pelos de punta -que fue sondeado por el primer ministro, Junichiro Koizumi, para llegar al Parlamento el pasado año- causó preocupación entre los miembros del Gobierno e hizo caer en picado la cotización de los valores japoneses este martes.
Si el grupo Livedoor engaña a sus accionistas, "podría dañar la seguridad del mercado", dijo Kaoru Yosano, ministro japonés de Economía y Finanzas. Horie, famoso por decir que todos los males vienen por la gran edad de los ejecutivos de negocios y que mataría a los periódicos y la televisión, insistió que sólo se trata de negocios normales y corrientes, explicando que quiere hacer crecer su negocio como en el pasado y disculpándose ante los accionistas por su posible preocupación. Horie, apodado 'Horie-mon' por un dibujo animado japonés, descartó su dimisión como presidente de Livedoor, pero dijo que el grupo está llevando su propia investigación interna.
Según la prensa, Livedoor Marketing, filial de Livedoor, supuestamente presentó documentos falsos en su compra de una empresa editorial en octubre de 2004.
Las autoridades esperaron a la noche para el registro de las oficinas de Livedoor, en la última planta de Roppongi Hills, una de las direcciones más importantes entre los empresarios de internet nipones.
Bajo el foco de las cámaras de televisión y la atención de 100 periodistas que fueron previamente avisados, los investigadores continuaron la búsqueda en el complejo residencial y comercial. Horie, que dejó la carrera en la universidad y evita los trajes y corbatas con una camiseta, ha sido criticado por seguir, al estilo Wall Street, un capitalismo despiadado. Enfadó a la vieja guardia empresarial cuando trató de comprar -sin éxito- Fuji Television, la cadena más vista en Japón, lo que le valió el apelativo de asaltador de empresas.
También intentó comprar un equipo profesional de béisbol, y también sin éxito. Entre intento e intento de compra empresarial, Horie aparece con frecuencia en espectáculos televisivos, escribe libros de cómo tener éxito y su imagen suele estar en los periódicos acompañada de su novia, una modelo.
En la Bolsa de Tokio, Livedoor estaba bajo presión este martes con un valor de venta de sus acciones de 596 yenes (4,27 euros), en contraste con los 696 (4,99 euros) del lunes. Livedoor se ha convertido en un gigante de la noche a la mañana con una capitalización de mercado que supera los 6.000 millones de dólares (4.950 millones de euros) gracias al negocio del acceso a internet y otros servicios de la red.
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Esto va a afectar MUCHO a la bolsa de valores de Tokio... pobres los q tienen acciones de la empresa de este tipo, porq se vienen en picada... a vender se a dicho!
Yo tenia q invertir ese mismo dia en Japón. UFF!!
si yo tambien
alguien me podria comprara las 100000 acciones tipo b que tengo de ese w...